FPTA 336 Y SUS AVANCES EN PROCURA DE “INFORMACIÓN CLAVE” SOBRE EL MANEJO DEL CAMPO NATURAL

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El campo natural ocupa el 70% de la superficie uruguaya y es la base forrajera principal de la ganadería nacional. Su producción sostenible y rentable requiere información actualizada sobre el principal componente del campo natural: el pasto. 

El FPTA –Fondo de Promoción de la Tecnología Agropecuaria 336- que hemos desarrollado y estamos ejecutando desde FUCREA, con la financiación de INIA, trabaja para facilitar a los productores información y herramientas de gestión que promuevan el uso sostenible y productivo del campo natu­ral. Proyecto que se extenderá hasta 2018.
Las pasturas naturales crecen en dife­rentes ambientes determinados por los sue­los. Conocer su aptitud pastoril es el primer paso para la gestión del campo natural y ésta surge del estudio de las propiedades de los suelos y de cómo éstos influyen en el campo natural. Nuestro país presenta una extensa base de conocimiento de los suelos. Los dis­tintos ambientes pastoriles fueron definidos agrupando grupos CONEAT afines en cuanto a suelos y pasturas.
Una vez definidos los ambientes, el paso siguiente fue estudiar el funcionamiento de las pasturas que crecen en ellos utilizando sensores remotos.
Los sensores remotos a bordo de saté­lites captan los intercambios de energía y los traducen en índices que sirven para conocer dicho funcionamiento. Uno de estos índices es el índice verde normalizado (NDVI), que permite estimar la radiación que absorben las plantas, que luego mediante un factor de eficiencia es posible transformar en creci­miento. Para calcular la eficiencia de uso de la radiación solar absorbida por las plantas, se necesita una calibración mediante cortes con tijera en jaulas de exclusión. Estas jaulas sirven para evitar que el ganado coma la por­ción de pasto sobre la que luego se estimará el crecimiento.
La calibración debe ser realizada en diferentes tipos de campo o ambientes. Los datos proporcionados por el sensor MODIS comenzaron en el año 2000 por lo que se cuenta con una serie temporal desde esa fecha. Si se conoce la productividad de un campo durante un período prolongado que incluya eventos importantes como sequías, exceso de lluvias y diferentes manejos, se podrá ajustar con mayor certeza y más obje­tividad una carga sostenible que permita una producción física, segura y económicamente rentable.
Frase: “Si se conoce la productividad de un campo durante un período prolongado, se podrá ajustar con mayor certeza y más obje­tividad una carga sostenible que permita una producción física, segura y económicamente rentable”
A su vez, la productividad de forraje también es la manifestación física del estado de salud de los pastos involucrados. Distintas pasturas en un mismo ambiente pueden estar en una condición alta, media o baja según el manejo recibido. Por lo tanto, es posible revertir condiciones malas o regulares con simples ajustes de manejo, aprovechando situaciones climáticas favorables. Esto es así porque las pasturas naturales son resistentes y capaces de recuperarse, es decir que son resilientes.
Los cambios suelen ser rápidos y a veces alcanza una buena primavera para no­tarlos. Entonces, conociendo los ambientes, sus pastos y su funcionamiento, es posible diseñar subdivisiones, aguadas, montes de abrigo, sistemas y fundamentalmente estable­cer la carga sostenible. Es decir, se puede gestionar el recurso. De estos aspectos trata el Proyecto FPTA 336 de Campo Natural que ostenta una doble estrategia adicional bien definida: conservación del ambiente y los servicios ecosistémicos indispensables.

CENSO DE ESPECIES EN LOS DIFERENTES AMBIENTES. EN ESTA IMAGEN VEMOS A DANIEL FORMOSO Y DANIEL DE BRUM EN EL AMBIENTE 34 DE BASALTO PROFUNDO EN ARTIGAS.

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL PROYECTO
¿Cuál es el origen de esta idea? Desde la coordinación, el Ing. Agr. Ariel Asuaga nos recuerda el inicio del proyecto, apoyado en los Fondos FPTA para la transferencia de tecnología agropecuaria. “Se trata de fondos concursables donde se presentan proyectos que son estudiados por auditorías internas y externas y se ejecutan aquellos que INIA considera adecuados. Se les suministran los fondos para generar un conocimiento, copar­ticipando con INIA”.
Si bien ya se cumplieron 3 años del proceso inicial, hemos solicitado una prórro­ga “no por atraso, sino porque queríamos hacer algunas cosas más”. Así, se extiende hasta 2018 el proyecto que apunta a apoyar la gestión productiva del recurso campo natural de manera sostenible, lo cual significa “que se pueda mantener en el tiempo que las pasturas se conserven o aún mejoren y siempre pensando en combinar producción con conservación”, nos cuenta Asuaga.
Partimos de la base de que los sue­los son los definidores principales de los ambientes. En Uruguay hay una variabilidad muy grande con materiales generadores muy diversos y eso es determinante de las pasturas que crecen. Por tanto, en el proyecto abordamos los suelos de una manera muy amigable con los productores, tomando los grupos Coneat como referencia. En la primera etapa se agrupó Grupos Coneat para definir ambientes que tuvieran similitud en sus sue­los y en los que “se esperaba una respuesta vegetal parecida”, indicó Asuaga.
La segunda etapa fue tipificar la vegeta­ción existente sobre esos suelos, empleando el sensor Landsat para conocer su desempe­ño. “Se analizaron 8 o 9 fechas de otoño y pri­mavera y se hizo un análisis espacio temporal del Índice Verde. En base a esos estudios elegimos los lugares para describir la flora en sus diferentes condiciones” aseveró.

DIFERENTES AMBIENTES EDÁFICOS PASTORILES EN LAS ZONAS DE: 3: CRISTALINO CENTRAL, 4: BASALTO Y 5: ESTE.

Entonces, con la descripción de los sue­los e información del funcionamiento de las pasturas a través de un sensor remoto – se orientó la ubicación de los lugares para hacer la descripción florística. A su vez, en 16 de esos lugares, se ubicaron jaulas para corte de pasturas, realizándose allí 9 cortes para medir el crecimiento y poder estimar la eficiencia del uso de la radiación.
“Necesitábamos tener mejor ajuste por ambiente para transformar los datos satelita­les en datos de crecimiento de la pastura du­rante los últimos 16 años.”, sintetiza nuestro técnico, a propósito de una investigación que será realizada con el apoyo de la Universidad de Buenos Aires a través del Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección (LART).
Publicar la información relevada y com­pletar un visualizador programado por el Ing. Manuel Martínez, donde estará resumida la misma para utilidad de productores y técni­cos, son dos etapas por cumplir. “El visualiza­dor tiene una etapa grande cumplida donde se están cargando todos los datos.
Hubo un ahorro grande de costos y se decidió hacer algunos estudios complemen­tarios que no estaban previstos en el proyecto original” informó Asuaga.
Uno de ellos consiste en estudios de sistemas ganaderos sobre cada uno de los ambientes –cinco sistemas ganaderos distintos- con la productividad estimada de carne de cada uno. De esta manera se espera ofrecer información que contribuya a seleccionar los sistemas ganaderos que sean más ventajosos para cada ambiente. Paralelamente se trabaja con el Ing. Agr. Juan Pablo Chiara en el balance hídrico para tener variables relacionadas con el agua. A su vez, se apoya una tesis de maestría de la Facultad de Agronomía.
Se proyecta trabajar en todos los lugares del país donde haya más de 70% de campo natural mejorado o sin mejorar, incluido el grupo Coneat 5.02 b que no cumple con esa condición, pero abarca una superficie enorme y de gran importancia ganadera.
Una de las preocupaciones del proyecto fue hacer un uso eficiente de los recursos y por tal razón se decidió no colocar jaulas en los ambientes de basalto y cristalino y utilizar la sólida información ya generada por investi­gaciones anteriores.
Actualmente se está finalizando la colecta de datos, culminando los cortes y la descripción florística. Según Asuaga “luego habrá que resumir la información, interpretar­la, redactarla y sobre todo comunicarla. A me­diados del año próximo estará lista para ser presentada” y así completar el visualizador.

REUNIÓN DE SEGUIMIENTO DEL PROYECTO EN FUCREA: ARIEL ASUAGA, MERCEDES BERTERRETCHE, DANIEL FORMOSO, ESTEBAN CARRIQUIRY Y GONZALO DUCÓS.

LAS PRIMERAS REFLEXIONES
Sin ánimo de extraer conclusiones antes de la finalización del proyecto, nuestros téc­nicos esperan confirmar la hipótesis de que las pasturas naturales en su gran mayoría pueden tener diferentes condiciones, pero su estado de resiliencia permite pasar de una situación mala a una mejor simplemente to­mando medidas de manejo y aprovechando buenas condiciones climáticas”.
Argumenta Asuaga, a modo de fuerte presunción, “que con ajustes sencillos y bajo costo se puedan lograr incrementos notables de productividad y calidad de pasturas. Si trabajamos sobre 11 millones de hectáreas de campo natural, cualquier incremento en la productividad que tengamos ahí, tendrá un efecto notable”.
Un punto muy importante del proyecto es que al tener una estimación objetiva del crecimiento de las pasturas, vamos a tener un dato que nos permitirá estimar mejor cuánto crecen esas pasturas y por ende saber cuán­tos animales se pueden alimentar de manera sostenible “Vamos a suministrar información que permite tener un ajuste mejor de esa variable clave en el manejo, que es la carga sostenible”, concluye Asuaga como vocero del equipo técnico. ·CREA·

Vea video ilustrativo de esta nota en nuestro canal de
Youtube: CREAURUGUAY

EQUIPO TÉCNICO
El equipo técnico está compuesto por el Ing. Agr. Juan Molfino -Experto en Suelos-; Ing. Agr. Mercedes Berterretche, experta en Geomática; Ing. Agr. Daniel Formoso, experto en pasturas nativas, empresa Estratos S.R.L. y el Ing. Agr. Ariel Asuaga en su rol de coordinador. Han colaborado de forma externa los Ing. Agr. Dolores Arocena y Mariano Oyarzábal del LART de la UBA; Ing. Agr. Juan Pablo Chiara como asesor privado; Ing. Agr. Alejandro Pittaluga e Ing. Agr. Cristina Ca­brera de la Facultad de Agronomía, además del Ing. Agr. Juan Ignacio Buffa en el estudio de sistemas ganaderos.

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