BUSCANDO MEJORAR LA PRODUCCIÓN DE LECHE A PARTIR DEL PASTO

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En el marco del Proyecto FPTA “2020 de Pasto a Leche”, se realizó en el establecimiento El Rumbo, de Juan Daniel Vago, la primera jornada dentro de este proyecto, oportunidad en la cual se presentaron a los productores participantes la meto­dología de trabajo, al tiempo que se realizó una recorrida por el establecimiento. El coordinador lechero de FUCREA Mario Fossatti, destacó la importancia de este proyecto que tiene como objetivo disminuir la brecha existente entre la produc­tividad forrajera lograda por la investigación y la obtenida en los establecimientos comerciales, redundado en una menor productividad y resultado económico.

El Fondo de Promoción y Tecnología Agropecuaria (FPTA) se nutre con fondos del Instituto Nacional de Investigación Agrope­cuaria (INIA) y se destina a instituciones de investigación vinculadas al sector. Se trata de fondos concursables. El último llamado de INIA fue para proyectos de difusión, razón por la cual FUCREA presentó el proyecto de Pasto a Leche, para mejorar los resulta­dos económicos mediante el aumento en la producción de pasto en predios lecheros. En este caso, se trata de un fondo de US$ 200.000 que se utilizará en 3 años para lo cual están previstas actividades trimestrales de campo vinculadas a la difusión y discusión en establecimientos de productores o centros experimentales, 12 jornadas de capacitación a técnicos y operarios, jornadas de difusión para público en general y 10 proyectos en establecimientos de productores para desa­rrollar la parte forrajera, lograr incrementos en su productividad y mejorar sus ingresos.
Fossatti comentó que en esta primera jornada se presentó a los productores partici­pantes las características de este proyecto y cómo se iba a trabajar, es decir, que registros se van llevar, qué devoluciones se van a reali­zar y qué tipo de aspectos se analizarán.
Posteriormente, la actividad contó con una recorrida a campo por el establecimiento El Rumbo, de Juan Daniel Vago, que tiene un planteo de base pastoril, con alta producción de pasto y bajo uso de concentrados.
Fossatti destacó que este establecimien­to trabaja con varias mezclas forrajeras, que utilizan en función de una rotación de 3 años de pasturas perennes y un año de pasturas anuales. “Ellos emplean distintas mezclas forrajeras: una basada en alfalfa pura, para pastoreo y confección de reservas forrajeras; otra donde el pastoreo es más importante, donde hay alfalfa con gramíneas y otra más basada en tréboles y gramíneas en campos de menor potencial”.

Destacó como positivo el hecho de que esté bien definido dónde se siembra cada tipo de pastura, en función de las características del suelo y lo que se pretende lograr. “Manejan pocas reservas forrajeras, por lo que es necesario tener una buena oferta de comida para todo el rodeo a lo largo del año. El objetivo es ofrecer unos 8 – 10 kilos de materia seca de pastura por vaca por día. Y lo logran con esta rotación que está muy bien planificada y puesta en práctica”.

A su entender es claro que los estable­cimientos que cosechan mayor volumen de forraje son los que obtienen mejores resulta­dos económicos y un costo menor por litro de leche producida.
En cuadro: “es claro que los estable­cimientos que cosechan mayor volumen de forraje son los que obtienen mejores resulta­dos económicos y un costo menor por litro de leche producida”
Para Fossatti era muy importante obser­var en este establecimiento cómo se diseña de forma correcta una rotación. “Lo primero es definir una rotación que se adapte a las necesidades y características del estableci­miento. Además, es importante tener claro dónde se hace cada cosa y para qué se va a hacer. Luego hay que llevar eso a la prácti­ca y hacerlo en los tiempos marcados para lograr lo que uno planificó. Posteriormente hay que realizar un muy buen manejo de las pasturas para aprovechar con el ganado el potencial productivo de las mismas”. Además del diseño y la planificación de una rotación, es importante que exista una buena implanta­ción y mantenimiento de la pastura, así como también un correcto manejo y utilización de la misma, posteriormente cuando se consume.

El coordinador lechero de FUCREA resaltó también el hecho de que estén muy bien aprovechadas todas las áreas del campo, incluyendo las partes bajas que son muy productivas y que generalmente no se aprovechan bien.
Para Juan Daniel Vago, en tanto, hay tres pilares que permiten mantener un sistema como el que se maneja en El Rumbo. Por un lado, es importante producir mucho pasto y de calidad, utilizando diversas pasturas, mejorar la dotación para poder usar mejor el pasto en primavera, y hacer una buena reser­va. Además, es importante manejar de forma correcta las cargas animales.

JUAN DANIEL VAGO Y SUB SECRETARIO DEL MGAP ENZO BENECH

De todas formas, destacó que más allá de la disponibilidad de comida que haya, la dieta se compone con un tercio de pas­to, otro tercio de grano y otro de reservas. “El lote de punta que mostramos acá está comiendo 11 kilos de materia seca, pero necesita 26 para dar 30 litros de leche, por lo tanto, se dan además 8 kilos de ración y algo de silos. Cuando uno habla de comer pasto el secreto es ese, es mucho manejo y buenas pasturas”.
Vago explicó que en el establecimiento se manejan cinco tipos de praderas diferen­tes, con mezclas según el tipo de suelo y la época del año. “La diversificación lo que nos permite es tener mucho pasto y el uso de reservas es el fusible para poder aprovechar todo eso”.

En primavera, El Rumbo cuenta con una producción de pasto de 11 kilos de materia seca, con una producción de leche promedio de 25 litros (con un lote de punta de 31 litros, otro de 26 y otro de 21 litros). El lote de punta se suplementa con más ración para lograr esos niveles de productividad.
Vago destacó que, en su establecimien­to, “hay mucha oferta técnica y discusión para poder llegar a abaratar y ser competitivos en la producción de leche”. CREA

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