“CÓMO PRODUCIR LECHE EN UN VERANO SECO”

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Mario Fosatti y Laura Astigarraga se ubicaron como principales referentes de la II Jornada del proyecto FPTA “2020 de Pasto a Leche”. Esta jornada, denominada ‘Produciendo leche en un verano seco’, se llevó a cabo en el Establecimiento ‘Don José’ de la familia Negrín, departamento de Florida, en el mes de diciembre, apenas tres días después de las lluvias que pusieron fin a una sequía de 42 días en el sur. El Ing. Agr. Fernando Lattanzi, director del Programa de Investigación en Pasturas y Forrajes de INIA, participó de la misma des­tacando que cumplieron los resultados esperados tanto desde FUCREA y la Facultad de Agronomía, entidades que ejecutan el proyecto, como desde INIA, entidad que financia las actividades.

“Estos proyectos FPTA intentan darle tecnología y opciones de manejo a predios comerciales que les permitan cosechar más pasto y tener pasturas más duraderas; en fin, hacer más competitiva la producción de leche en base a un mayor consumo de pasturas. El predio que vimos en la zona de Florida era de Margarita y Alejandro Negrín. Hubo tres paradas en las que nos mostraron partes del establecimiento. La primera -donde yo más interactué– eran pasturas con festuca, trébol blanco y trébol rojo. Estuvimos charlando cómo manejarlas a la salida de la primavera y comienzo del verano. Eran pasturas que venían intensamente manejadas durante la primavera (pastoreos cada 15-20 días días), y que mostraban muy pocos tallos reproduc­tivos, que mantuvieron buena densidad de macollos. Ahora, estaban discutiendo cómo hacer para comenzar a dejar remanentes pos-pastoreo más altos. Festuca es una espe­cie que puede ser muy productiva y persis­tente, pero el verano de Uruguay es un poco extremo para estas especies. Cuando se deja suelo desnudo pos-pastoreo es fácil que los primeros centímetros del suelo alcancen temperaturas fuera del rango tolerable para festuca (hemos medido hasta 50°C durante horas de la tarde) y ahí se produce la muerte de los macollos lo que afecta la persistencia de esa festuca”, nos comenta el Ing. Lattanzi.

Las opciones en Don José
A partir de dicho diagnóstico, observado en el predio por una buena cantidad de pro­ductores participantes, los técnicos buscan opciones. Lattanzi nos argumenta en esa línea que es esencial “dejar remanentes pos-pas­toreo cerca de 8 a 10 centímetros en lugar de los 4 o 5 cms que manejas hasta ahora. Es un cambio bien marcado para estas pasturas, durante la primavera no quieres dejar rema­nentes altos ni muchas áreas de rechazos: un 15% es razonable y las alturas entre matas deben estar entre 4 o 5 centímetros. Se debe hacer así para convencer a los animales que coman todo, que haya poco material muerto en pie, que no haya tallos florecidos. Pero llega diciembre y debes hacer un clic: salir de eso y subir los remanentes con altura entre mata cerca de 8 a 10 cm y mantener eso hasta fines de febrero. La clave es no dejar suelo desnudo en esta época del año en esas pasturas, si hay material muerto cubriendo es un poco mejor. Se pierde un poco de cosecha de pasto en verano, sí, pero se gana persis­tencia de la pastura: a largo plazo, ese es el mejor resultado”.

“MI IMPRESIÓN ES QUE MÁS DE UNO SE FUE CON LA MISMA IDEA, SI ELLOS DOS LO PUEDEN HACER, YO QUIERO LO MISMO”

Margarita Negrín fue anfitriona de la jornada en su establecimiento ‘Don José’. Su búsqueda es producir leche y cuidar las pasturas, por tanto, deben aparecer las alternativas.

Una opción es alfalfa, una especie de las que mejor pueden aguantar el verano, al punto que se puede pastorear a 4 o 5 centímetros y rebrota. “Discutimos todo el problema de alfalfa, en qué suelo andan (con buen drenaje), con qué pH (superior a 5.2 – 5.4). Otra opción que se usaba en el predio y que es la más común en tambos de Uruguay, era reserva forrajera de silo de planta entera de sorgo y sorgo para pastoreo. Fuimos a ver eso en la segunda parada. Ellos tenían 60 y 60 hectáreas, mitad sorgo para pastoreo y mitad sorgo para silaje de planta entera. Estos recursos son los que van a mantener la carga animal durante enero y febrero. Por eso, estuvimos conversando cómo hacer producir esa área de la base forrajera. Una clave es no quedarse corto con la fertilización con Nitró­geno. Por supuesto, aparece el tema de no saber si va a llover o no, y por ende, de si va a haber respuesta al nitrógeno. Son cosas que tiene nuestras condiciones de clima y suelo: lluvias variables y suelos que no almacenan mucha agua. Pero creo que en la charla con productores y asesores se dejó en claro que para sistemas de producción de forraje que dependen de sorgo para enero y febrero, es necesario asegurarle buena nutrición mineral”, nos detalla Lattanzi.

Como tercera parada de la jornada se observó el estado de los animales, la condi­ción corporal de las vacas y su alimentación –en ese momento- con una alta proporción de reservas como forma de preservar las pastu­ras en esta época del año.


El cuidado de las pasturas
Como profesional, el Ing. Agr. Lattan­zi participó comentando, respondiendo y también preguntando –que así se aprende. ¿Es posible tener alta producción en forraje en verano en secano cuidando la pastu­ra, aplicando algún tipo de manejo o de herramientas? La respuesta es rotunda. “No, lamentablemente no”. Y argumenta, “pastu­ras con base festuca o dactylis, con trébol blanco, rojo o lotus, dan buena entrega de forraje estival y permiten seguir cosechando pasto solo si llueve (como por ejemplo en el verano del 2016/17). Teniendo en cuenta nuestro verano caluroso, son pasturas que, en esa época del año, en la mayoría de los años no podrán otorgar mucho soporte de carga y hay que tener o verdeos de verano, o si alguna zona con alfalfa, especies que sí logran mantener su tasa de crecimiento”.

Producir pasto en verano en Uruguay es más difícil que durante el invierno y es un verdadero cuello de botella de sistemas pas­toriles de Uruguay. Para el técnico de INIA, en invierno se tienen varias opciones, pero en diciembre, enero y febrero en muchos predios solo “te queda el sorgo como opción, un recurso con el que los productores y técnicos tenemos una relación de amor/odio, ya que es lo que te da pasto en esa época, pero es muy difícil de manejar en forma óptima todo el tiempo, por lo explosivo de su crecimiento y lo rápido que pierde valor nutritivo”.


Citando opciones forrajeras, Fernan­do nos habla a largo plazo. En 2017 INIA licenció el cultivar “INIA Sepé” de Paspalum notatum, una especie gramínea subtropical nativa. Si bien aún restan dos años para que haya suficiente volumen de semilla, es una especie que podría pensarse como un sorgo perenne con menores problemas de pérdida de calidad. “Producen bien en noviembre a marzo, son resistentes a la sequía, pero la primera helada detiene su crecimiento. A futuro, podrían ser una opción para sistemas pastoriles”.

El panorama anterior nos deja la tercera opción “una buena estrategia de reserva fo­rrajera. Para mí la reserva forrajera es lo más importante. Las reservas pueden ser desde silajes de grano húmedo, silaje de maíz o sorgo, silaje de pasturas. Los próximos años vamos a estar trabajando mucho en henilaje, como forma flexible de asegurar reservas de pasto de alta calidad: una forma de “extender la primavera”. En primavera se tiene mucho pasto, hay que ajustar la carga cerrando potreros para reservar, y hacerlas de alta calidad. De esta manera, se puede otorgar a los animales durante diciembre, enero y febrero pasto producido en la mejor época: septiembre, octubre y noviembre. Resultados preliminares locales de performance animal de verano, tanto en bovinos como en ovinos, comiendo silopacks hechos en octubre y noviembre son muy promisorios. Vamos a estar estudiando más ese tema, ya que es un recurso caro por lo que no le podemos errar en su confección. Los sistemas pastoriles uruguayos necesitan estabilidad. Una buena estrategia de reservas es ineludible para esto”.


Un buen proyecto
En el final de la charla, el Ing. Agr. Fernando Lattanzi de INIA destaca el rol de los anfitriones y el funcionamiento de este proyecto. “Destacar la ambición de Margarita y su hermano, ellos se proponen en tres años aumentar la carga casi un 40% y bajar el uso de concentrado por litro un 25%, sin modificar la producción individual de las vacas que está en 18 litros. Me gustó esa actitud: estamos acá y queremos llegar allá, queremos planear cómo hacer esto. Y es ahí donde un proyecto de transferencia de tecnología liderado por gente que sabe, como Mario y Laura, convoca a productores, asesores, y técnicos para que charlemos y aprendamos con ellos, con dos productores muy motivados que se plan­tearon una meta ambiciosa. Todos opinaron y compartieron ideas. Mi impresión es que más de uno se fue pensando: si ellos dos lo pueden hacer, yo quiero lo mismo”.

La jornada fue una buena muestra de un proyecto de transferencia con participa­ción activa de los productores, una buena coordinación de Mario y Laura “y el destaque para FUCREA y la Facultad, porque funcionó realmente muy bien”.

“LOS SISTEMAS PASTORILES URUGUAYOS NECESITAN ESTABILIDAD. UNA BUENA ESTRATEGIA DE RESERVAS ES INELUDIBLE PARA ESTO”

La voz de los productores protagonistas de la jornada:
“Pretendemos llegar al 25% supe­rior de FUCREA en resultado económi­co”
El establecimiento ‘Don José’ del de­partamento de Florida –integrante del Grupo CREA Palo y Palo- recibió durante el mes de diciembre la Jornada ‘Produciendo leche en un verano seco’. La empresa familiar remite a Conaprole y cuenta con 8 empleados, es administrada por Margarita Negrín y se ha trazado un primer gran objetivo: producir más leche con más carga, y llegar al 25% superior de FUCREA en cuanto al resultado económi­co.

“En la jornada recorrimos y vimos pradera de primer y segundo año, además de sorgo forrajero. Antes de realizar la visita al campo hicimos una breve presentación de los datos físicos y económicos, además de los objetivos que tiene la empresa. Luego mostramos las instalaciones y el ganado”, nos cuenta Margarita al momento de resumir la instancia.

Antes y después de la lluvia
El tambo trabaja un total de 376 hectá­reas, que son 296 de rotación. Al momento de la jornada ordeñaba 460 vacas, y la intención es llegar a 550 vacas en ordeñe como cifra máxima.

La rotación, parte de lo que se expuso en el encuentro, es de 3 años de pradera, luego 2 años de cultivo, avena, sorgo, raigrás y sorgo silero, para llegar a la pradera nueva­mente.

La carga es 1,34 de vaca en ordeñe por hectárea y el promedio es de 18 litros en el ejercicio.

El establecimiento de la familia Negrín recibió a los productores el 19 de diciembre, cuatro días después de la ansiada lluvia. An­tes se vivieron semanas de escasez hídrica, que completaron un mes y medio sin agua.

“No llovía desde el 2 de noviembre, y llovió unos días antes de la reunión, el 19 de diciembre. Hacía 45 días que no llovía.

Estábamos con un turno de pastoreo en la noche, de pradera. El sorgo forrajero no lo habíamos empezado a comer, recién comen­zamos el 11, hacía unos pocos días. Esto cambia un poco el escenario, que ya mejoró. Si bien estamos en un verano que no se sabe si será seco o no, ya mejoró y por unos días tenemos comida”, nos asegura Margarita.

El proceso de sequía se dio hacia el final de la primavera, y la lluvia llegó antes del ingreso del verano propiamente dicho. “Fue una primavera media corta, tuvimos unas lluvias tempranas pero menos que el año pasado. Después empezó a secar rápido, hasta los primeros días de noviembre que ya se empezó a complicar. Nosotros manejamos mucha carga, no sé si es la realidad de todos los tambos.

Pastoreo, silos, fardo, es nuestra realidad. Como resultado, la cuenta nos da 4500 kilos de materia seca, sin el silo. Esto en cosecha directa”

Respecto a la carga de fertilizante, si bien se hace por análisis de suelo, los niveles de fósforo en el campo de ‘Don José’ aún no son muy altos, y se maneja también fertiliza­ción nitrogenada. “Nos dijeron que podíamos mejorar un poco eso”, argumenta.

Objetivos concretos
Los números finales del tam­bo ‘Don José’ –en propiedad de la familia Negrín, que realiza recría afuera- se ubican en el promedio de FUCREA. “Venimos bien”, dijeron los principales del estable­cimiento al momento de resumir la jornada. A la hora de exponer los objetivos a futuro, la producción en aumento es la primera meta.

“Se va a cargar más, 550 vacas masa es el objetivo, y con menos de 300 gramos por litro de concentrado, por ahora mantenien­do esa rotación. Da casi 8000 litros de leche por toda el área, es el anhelo. Hoy estamos en 5900 litros producidos por el área total, ahí se incluye el campo total menos la recría que se realiza afuera, osea, sería en la superficie de pastoreo de vaca en ordeñe. El objetivo es sacar más leche con más carga, y queremos llegar al 25% superior de FUCREA en cuanto al resultado económico”, concluye Margarita Negrín. CREA

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