Resultados “Debemos alinear las tres patas”

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En el marco de la Jornada de Cultivos de Verano CREA-INIA, más allá de los resultados
económicos de las empresas, se analizó en detalle lo que dejó la última campaña, la
sustentabilidad y sostenibilidad de los sistemas, además de la rentabilidad del sector
y cuál es el actual modelo de negocios. El Ing. Agr. Gonzalo Invernizzi, integrante de la
Comisión de Asesores Agrícolas Ganaderos de FUCREA, aseguró que es fundamental que
cada empresa analice su situación para ver cuánto le llevaría recuperarse de esta crisis y
cómo evitar que siga habiendo pérdidas. Además, sostuvo que los factores que no pueden
faltar en la empresa en tiempos de crisis son el trabajo y el conocimiento. En tanto, el
Ing. Agr. Andrés Contatore, también integrante de esta Comisión, aseguró que para que el
negocio sea sustentable, es fundamental volver a alinear la “pata económica, la social y
la ambiental”.

En su exposición, Invernizzi recordó que
en el ejercicio pasado las empresas agrícolas
perdieron en el eje de los 350 US$/ha, con
pérdidas que alcanzaron los 377 US$/ha en el
centro, los 356 US$/ha en el litoral sur y 361
US$/ha en el litoral norte.

Agregó que, tras dos zafras negativas,
la 14-15 con -230 US$/ha y la 15-16 con – 41
US$/ha, en el año record de producción que
fue en el 16-17, el resultado económico de las
empresas fue de 173 US$/ha. De esa zafra,
se volvió a pasar a una zafra negativa como
la anterior, con un resultado económico de
-362 US$/ha.

Invernizzi sostuvo que con rendimientos
promedio, el resultado económico tiende
a 0, mientras que el efecto de la caída de
rendimiento por la seca costó 400 US$/ha. “Si
lo multiplicamos por el área país, la pérdida
alcanza los US$ 500 millones”.

Al analizar la distribución del resultado
económico, se observa que en los últimos
8 años, de los Ingresos de las empresas,
los impuestos se llevaron 122 US$/ha, los
arrendamientos 244 US$/ha y las empresas
agrícolas 52 US$/ha. “Es decir que el Estado
recabó el doble que las empresas y los
dueños de la tierra casi 5 veces más que las
empresas agrícolas”.
Por otro lado, en los últimos 8 años
analizando los costos totales del sector, se
observa que la agricultura gastó US$ 11.570
millones para obtener una rentabilidad del
2%.

Además, explicó que la rentabilidad del
negocio no solo es muy baja sino que ha sido
muy variable en todos estos años, al tiempo
que explicó que la misma depende mucho
del año en sí mismo.

El especialista aseguró que debido a
los malos resultados económicos, el productor
necesariamente tiene que recurrir a
reservas de capital, endeudamiento, créditos
no bancarios como proveedores de insumos
y servicios o adelantos bancarios.

Analizando el negocio para adelante
sostuvo que, con rendimientos promedio y
los actuales costos, el resultado económico
volvería a tender a cero. “Cuando la situación
financiera de las empresas no se soluciona
con los ingresos futuros en el corto plazo, las
opciones que tiene el productor son renegociar
el arrendamiento, reducir los retiros,
reacomodar la estructura de costos, vender
activos (analizando cuáles y a qué precio),
etc.”. Pero Invernizzi recordó que ya hace
dos años se analizó en la misma jornada de
FUCREA que el modelo de negocio dejaba
de ser viable si la soja no volvía a los US$
400 y no se corregían las rentas. “En aquel
momento le teníamos miedo a un tercer año
negativo, que en este caso fue record de
malo”.

“Invernizzi
sostuvo que los
fac tores que no pueden
fa ltar en la empresa en
tiempos de crisis son
trabajo y conocimiento y
aseguró que es
fundamental que se
analice el escenario
a futuro”

Además, explicó que el sector enfrenta
el problema de las malezas resistentes, lo
que implica un aumento de costos importante.
Otro factor que implicará un aumento de
costos es el balance de nutrientes, los cuales
son muy negativos y requieren de inversión.
La variabilidad del clima ha sido muy grande
en los últimos años, provocando también
la gran variabilidad de rendimientos, lo cual
es otro factor a considerar. A esto, hay que
sumarle la incertidumbre de precios. “Hay
que dedicarle tiempo y cabeza para hacer a
nuestras empresas más seguras en cuanto a
precios”.

“Es un camino
imprescindible
pa ra mejorar el
financiamiento
de la ac tividad
agrícola”

Invernizzi recordó que, mientras en
2010 se necesitaban 50 US$/ha para vivir, hoy
se necesitan 90 US$/ha. “El costo de vida
aumentó 80% en los últimos 8 años”.
Por todo esto, entiende que el escenario
del negocio agrícola sigue complicado, y más
considerando que el margen tiende a cero y la
sustentabilidad está muy comprometida.

“Es importante que cada empresa
analice su situación para ver cuánto le llevaría
recuperarse y cómo evitar que sigan habiendo
pérdidas”. Además, sostuvo que los factores
que no pueden faltar en la empresa en
tiempos de crisis son trabajo y conocimiento y
aseguró que es fundamental que se analice el
escenario a futuro.

En cuanto a los números que dejó esta
última campaña de verano, el Ing. Agr. Andrés
Contatore, recordó que en febrero hubo
menos de 5% de agua disponible en el suelo
y en marzo menos de 20%.

Los promedios de rendimiento en soja
rondaron los 1.200 kg¬/ha. “Este año se dio
la particularidad de sacar solo un tercio del
rendimiento de soja del año anterior, y tuvimos
seguidos el mejor y peor año de producción”.
Agregó que este año el rendimiento fue la
mitad del rendimiento promedio. En el caso
del maíz, como en diciembre llovió, los de
primera tuvieron buenos resultados alcanzando
los 4.960 kg¬/ha pero los de segunda sí
sintieron la falta de lluvias promediando los
3.400 kg¬/ha.

Destacó que en el caso del sorgo, todos
los años viene bajando el rendimiento por diferentes
razones pero alertó que la tendencia
es consistente.

En cuanto a la soja, Contatore señaló
que el 80% de la soja se sembró en fechas
tempranas ya que, de lo contrario, es difícil alcanzar
rendimientos por encima de los 2.000
kg¬/ha.”A partir del 10 de diciembre comienza
a caer el rendimiento de soja. Eso explica
la concentración de la fecha de siembra”.

Por otro lado, el especialista explicó que
hay 10 variedades que representan el 75% de
toda el área de soja de primera. “Hay mucha
coincidencia genética entre lo sembrado”. El
mejor antecesor para la soja de primera fue el
campo natural y el peor la pradera.

En cuanto a la sostenibilidad de los sistemas
actuales, Contatore resaltó el hecho de
que cada vez haya más área con soja-soja,
tendencia que ha crecido en los últimos años.
Destacó la adopción del uso de las coberturas,
pero sostuvo que es claro que se le están
sacando al suelo más nutrientes de los que
se deberían, mientras que nos enfrentamos a
pérdidas de propiedades físicas y químicas.
A eso hay que sumarle la presión de malezas,
plagas y enfermedades.

“Además, hay una presión social y ambiental,
que es algo que está instalado y con
lo que no sabemos trabajar. Esto pasa en todas
partes del mundo y vino para quedarse”.

“Hace dos años se
analizó en la misma
jornada de FUCREA que
el modelo de negocio
dejaba de ser viable si
la soja no volvía a los
US$ 400 y no se
corregían las rentas”

Por último el especialista sostuvo que
hay que pensar en la sustentabilidad como algo que tiene tres patas, las cuales deben
estar siempre alineadas porque “si no se
nos cae la estantería”. En este sentido
recordó que en el boom agrícola, en el
año 2000, la pata económica era buena y
la social estaba alineada porque había un
gran progreso.

Desde el punto de vista ambiental no
había problemas graves. “Las tres patas
estaban alineadas, pero hoy todo eso se
separó. La sociedad pide otras cosas, en
el medio ambiente, después de todo este
tiempo, encontramos otros problemas que
antes no teníamos y lo económico está muy
lejos. El desafío es volver a alinear estas
patas”, concluyó. CREA

 

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