¿Cómo levantar las limitantes en la producción de pasto?

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Tras la primera de las dos jornadas técnicas previstas dentro del proyecto FPTA 2020 de Pasto a Leche que llevan adelante FUCREA y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), los asesores CREA Gustavo Ripoll y Enzo Viscailuz realizaron un balance favorable de la misma. Explicaron que se analizaron los temas vinculados a la implantación de las pasturas y a los problemas existentes al momento de la siembra, que terminan determinando la buena producción de pasto.

El asesor Ing. Agr. Gustavo Ripoll
explicó que los aspectos vinculadas a la
fertilización, pH del suelo y la inoculación son
muy importantes al momento de la siembra,
ya que determinan la buena implantación de
la pastura.

“Estuvimos observando alternativas
forrajeras para campos naturales en bajos
húmedos, suelos medios superficiales y
profundos; donde hay varias variedades
de Lotus que funcionan bien. También se
está trabajando en nuevas variedades de
Festucas que tendrán más palatabilidad,
mejor producción y más calidad para su
uso en vacas lecheras en producción. Vimos
las gramíneas perennes (Paspalum)
que se están empezando a utilizar, que
son de lenta implantación pero que tienen
una buena persistencia, por lo cual hay
que tenerles paciencia”.

Ripoll agregó que la que tiene mayores
problemas de implantación es la alfalfa, por lo
que se observaron alternativas para corregir
algunos valores del suelo como fósforo, potasio
y pH. En este caso, sostuvo que cuando
los suelos no tienen la condición necesaria
para implantar alfalfa, sería mejor cambiar
a otra especie de leguminosa o gramínea
que pueda funcionar mejor, principalmente
cuando la limitante es pH ácido, que es muy
costoso de corregir.

Además, adelantó que se están haciendo
estudios para lograr mejores cepas de
rizobios para que logren mejores nodulaciones
en alfalfa y así tener una mejor fijación de
nitrógeno.

El asesor sostuvo que en la producción
forrajera hay siempre un efecto año que es
muy marcado, pero agregó que es necesario
realizar más análisis de suelos para trabajar
mejor en el tema de la fertilización para corregir
las deficiencias.

A su entender, si bien en algunos
aspectos es necesario mayor investigación, el
productor debe manejar mejor la información
que se tiene para lograr mejores resultados.
Por último, sostuvo que sería fundamental
contar con la Guía de Fertilización de Pasturas
en la que está trabajando INIA, para lograr
mejorar la implantación y producción de las
pasturas.

“Si bien en algunos
aspectos es
necesario mayor
investigación, el
productor debe
manejar mejor la
información que se
tiene para lograr
mejores
resultados“

En tanto, el Ing. Agr. Enzo Viscailuz recordó
que este proyecto FPTA 2020 de Pasto
a Leche, lo que busca es levantar las limitantes
que tiene la producción de pasto, para lo
cual se ven nuevas alternativas forrajeras en
cuanto a especies y variedades. “Buscamos
especies que sean lo más perennes posibles,
es decir, que le den mayor producción y estabilidad
a nuestras pasturas en los sucesivos
años y así poder optimizar el uso del recurso
forrajero, que es el más barato”. En este sentido
surgen varias opciones, ya que existen
muchas especies que se adaptan a distintos
sistemas y condiciones edáficas.

En cuanto a las leguminosas perennes,
el género Lotus es el que presenta un mayor
espectro de variedades nuevas, adaptadas
a diferentes ambientes. “Por ejemplo, para
suelos superficiales surge INIA Basalto, que
es muy similar a Rincón, pero con mejor producción
y mejor sanidad de hoja. En suelos
ácidos, de baja fertilidad y condiciones húmedas,
INIA Gemma e INIA E-Tanim, aparecen
como materiales muy productivos y adaptados
a estas condiciones. Son especies que
surgen como muy provisorias con respecto a
las variedades que ya existían en el mercado.
En Lotus corniculatus se destaca INIA Draco.
Además también hay nuevos híbridos interespecíficos
de Lotus que combinan las características
deseadas en términos vegetativos y
reproductivos”.

También se destacaron especies anuales,
como Trébol Alejandrino y Trébol Rojo,
que si bien son leguminosas anuales, tienen
producciones muy importantes (en el eje de
los 8.000 kg de Materia Seca/ha/año), con
excelente calidad y con muy buenos niveles
de fijación de nitrógeno, lo cual repercute
muy bien en el sistema.

“Buscamos que las
praderas produzcan
más y que duren
más años, que es
lo que nos hace
diluir costos“

En festucas, Viscailuz destacó que
se vieron las diferencias entre variedades
mediterráneas y las continentales. “Ahí lo que
varía es la producción durante el año y cómo
se pueden combinar con leguminosas, ej.
alfalfas, en el caso de las mediterráneas”, de
manera de lograr complementar las virtudes
de las dos especies y lograr aportes de
mayor calidad.

Además, se destacaron las virtudes de
las gramíneas perennes estivales, como Paspalum
notatum INIA Sepé, donde se observó
que hasta se puede incluir en mezclas con
praderas tradicionales, ya que se adaptan
muy bien, llegando a producir 14.000 kg de
MS en el segundo año de vida.

“Vimos cómo tratar de complementar
especies y ciclos, y adecuarlos a los distintos
tipos de suelo y topografía para levantar las
limitantes que tenemos. Buscamos que las
praderas produzcan más y que duren más
años, que es lo que nos hace diluir costos.
Una pradera con una vida útil mayor, produce
más y por lo tanto el kilo de materia seca
es más barato”, destacó el asesor.

En esta jornada también se puso énfasis
en el manejo para utilizar mejor el pasto
disponible y para que las especies logren
expresar todo el potencial que tienen. “En
función de la fisiología de la planta y de cómo
se comporta, vimos qué hacer para potenciar
su producción y qué no hacer para cuidarlas
más, como no realizar sobre pastoreo en
verano”, puntualizó. CREA

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