Sembrando futuro

0

Considerada una experiencia muy valiosa para ambas partes, los estudiantes de cuarto año de Facultad de Agronomía (FAGRO) realizan, en formato Taller, visitas a empresas de FUCREA, lo que les permite un contacto directo y real con la profesión. A partir de este acuerdo, los alumnos reciben toda la información productiva y económica de un predio, para luego realizar un diagnóstico y una devolución a los productores y sus familias, generándose un intercambio muy rico.

La fase del orientado en Facultad de
Agronomía, que comienza en cuarto año,
se lleva a cabo en la Estación Experimental
Mario Cassinoni (EEMAC) donde, desde
marzo a setiembre, los estudiantes tienen
una serie de materias obligatorias, las cuales
tienen un grado de conexión muy importante
con las materias del básico. “En esta etapa
los estudiantes empiezan a verle la punta a
la piola. Empiezan a entender cómo funciona
todo, pero siguen viendo las materias como
individuales”, explicó Esteban Hoffmann,
responsable de este programa en FAGRO.
Agregó que en esta etapa aún les cuesta
ver el sistema de producción como un caso
real, que se da en un determinado clima, con
capital o sin capital, etc. “Cuando todos los
factores se mezclan en una situación real, la
cual cambia a lo largo de los años porque
está expuesta a las coyunturas climáticas y
económicas, a quienes manejan las empresas,
etc. se enfrentan a resolver situaciones
reales”.

“Cuando todos los
factores se mezclan en
una situación real, la
cual cambia a lo largo
de los años porque
está expuesta a las
coyunturas climáticas y
económicas, a quienes
manejan las empresas,
etc. se enfrentan a
resolver situaciones reales”

La fase del orientado en Facultad de
Agronomía, que comienza en cuarto año,
se lleva a cabo en la Estación Experimental
Mario Cassinoni (EEMAC) donde, desde
marzo a setiembre, los estudiantes tienen
una serie de materias obligatorias, las cuales
tienen un grado de conexión muy importante
con las materias del básico. “En esta etapa
los estudiantes empiezan a verle la punta a
la piola. Empiezan a entender cómo funciona
todo, pero siguen viendo las materias como
individuales”, explicó Esteban Hoffmann,
responsable de este programa en FAGRO.
Agregó que en esta etapa aún les cuesta
ver el sistema de producción como un caso
real, que se da en un determinado clima, con
capital o sin capital, etc. “Cuando todos los
factores se mezclan en una situación real, la
cual cambia a lo largo de los años porque
está expuesta a las coyunturas climáticas y
económicas, a quienes manejan las empresas,
etc. se enfrentan a resolver situaciones
reales”.

Los alumnos pasan a trabajar bajo
la modalidad de taller agrícola-ganadero y
agrícola-lechero. Se dividen en dos grupos
y luego en ocho subgrupos de 10 a 13 estudiantes,
según el año. “Nosotros tenemos
material como para trabajar con casos virtuales,
pero les falta el impacto que tiene estar
en un predio particular donde hay que relevar
situaciones, diagnosticar suelos, trabajar con
los animales y los cultivos, estar en contacto
con el productor y el agrónomo”, sostuvo
Hoffmann.

Agregó que el contacto con el productor
es muy importante porque cada predio es único
pero, además hay aspectos que están muy
relacionados con la situación histórica del productor
o por el momento que está atravesando.
“Los estudiantes aprenden a mapear, a
trabajar con los modelos de erosión de suelo,
a hacer rotaciones, etc. Todo el proceso lleva
tres meses y finaliza con la presentación y devolución
al productor”. Hoffmann sostuvo que
algunos proyectos siguen adelante porque
son oportunidades de mejora.

Además, destacó que estos jóvenes
cuentan con 16 profesores trabajando con
ellos, por lo cual la relación alumno-docente
se fortalece mucho. “Los jóvenes aprenden
haciendo. Muchas veces se dan la cabeza
contra la pared, pero es la mejor manera de
aprender”.

“Los jóvenes
aprenden haciendo.
Muchas veces se dan
la cabeza contra la
pared, pero es la
mejor manera de
aprender”

Para Hoffmann, la única forma de
poder llevar adelante este programa es con
grupos CREA, ya que sus productores están
acostumbrados a mostrar sus resultados y
que otros analicen su situación. Además, las
empresas CREA manejan información de muy
buena calidad, tanto en aspectos biológicos,
económicos como financieros. “Son productores
a los que les gusta que los vayan a visitar
y están dispuestos a discutir su situación
con los estudiantes. Y para los estudiantes
esto es muy atractivo”.

El responsable del programa en FAGRO
explicó que buscan tener varios productores
para no repetirlos en el corto plazo, ya que
esto les insume tiempo y esfuerzo. “Ellos
reciben a los estudiantes, van a Facultad y, a
su vez, reciben consultas continuamente”.

Este acuerdo entre FUCREA y FAGRO
está vigente desde hace mucho tiempo, pero
según Hoffmann siempre hay aspectos a
mejorar. “El propio taller se va modificando
porque aparecen oportunidades de mejora,
incorporando algunas herramientas que
FUCREA propone para sus técnicos. Por
ejemplo, les dan a los estudiantes un mini curso
sobre el programa de márgenes. Lo mismo
sucede con el Decisor CREA”.

Por otro lado Hoffmann comentó que la
Facultad está en una fase nueva que implica
conocer qué cosas interesan a los estudiantes.
“Buscamos saber qué los estimula
a aprender y a que decidan una orientación,
qué forma de enseñanza les sirve más, etc.
Las cosas que aparecen ahí son espectaculares.
Ahora estamos empezando a procesar
esa información y seguramente el primer lugar
donde lo vamos a mostrar es en FUCREA con
sus asesores”.

En tanto, Marcelo Toneguzzo, productor
integrante del grupo CREA Cololó se refirió
a la importancia que tiene este acuerdo
para ambas partes. “A nosotros nos encanta
recibirlos porque nos gusta ayudarlos, pero
también porque nos hacen un estudio muy
profundo con su posterior devolución que
siempre es valiosa”.

“De estas visitas salen
muchos insumos para
nosotros y a su vez para
ellos es la oportunidad
de aprender viendo
todo lo que ocurre en
un predio”

Su establecimiento es agrícola lechero
pero también hace algo de ganadería. Cuenta
con 2.500 ha entre campo propio y arrendando
donde se manejan dos tambos con 600
vacas en ordeñe y 1.500 ha de agricultura.
En él trabaja la familia que se compone de un
agrónomo, un contador y un estudiante de
agronomía.

“A nosotros ya nos han venido a visitar
en varias oportunidades. Un mes previo a la
reunión se les van pasando todos los datos
para que ellos se interioricen con la empresa.
El día de la visita al establecimiento, en la
mañana, se les muestra todo lo que hay en el
predio, se ven los campos, cultivos, etc. De
tarde vemos la información que tenemos y
respondemos a todas las preguntas”.

Toneguzzo sostuvo que el nivel de los
alumnos varía cada año, pero destacó que se
nota cómo les exigen en Facultad. “De estas
visitas salen muchos insumos para nosotros
y a su vez para ellos es la oportunidad de
aprender viendo todo lo que ocurre en un
predio”.CREA

 

 

Compartir.

Leave A Reply