Los desafíos de la época y la colaboración pre-competitiva

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Raúl Echeberría  | @raulecheberria

A fines de Agosto tuve el placer de participar en el Encuentro Nacional CREA 2019. 

Uso la palabra “placer” a conciencia porque fue una experiencia muy enriquecedora para mi.
Si bien tenía que hablar en el cierre del evento el día viernes, fui antes porque realmente quería poder entender el ambiente y sentir la energía colectiva.

Debo agradecer a todos aquellos con los que tuve la oportunidad de hablar durante esos casi 2 días y medio, porque realmente fueron muy generosos en hacerme sentir como uno más y contarme lo que hacían, cuales eran sus logros y dificultades y las cosas de las que estaban orgullosos.
Aprendí muchísimo durante este encuentro y estoy seguro que todos aprendimos mucho.
El encuentro fue una oportunidad increíble de construir y fortalecer vínculos.

Durante mi charla comenté que en esos días tuve la oportunidad de conversar de forma significativa con alrededor de 40 personas (sin contar los “hola” y “buen día”, claro). Y yo era de las personas con menos cantidad de conocidos en el evento. Otros seguramente hablaron incluso con más gente, sobre temas de mutuo interés.

A fines de Agosto tuve el placer de participar en el Encuentro Nacional CREA 2019.

Si nos imagináramos de forma gráfica líneas representando todas estas oportunidades de intercambio que tuvimos entre todos, quedaríamos impresionados de ver la importancia de este evento en relación al desarrollo de esta comunidad tan valiosa e interesante.

Esa comunidad consolidada, esa red colaborativa que durante décadas se ha ido desarrollando, es un activo increíble para enfrentar los desafíos de esta era.

Durante mi conferencia pude compartir algunas experiencias de vida, opiniones, visiones de los cambios vertiginosos que vemos en el mundo actual y proyecciones de cómo será el futuro.
Como mencioné en el encuentro, muchas veces, cuando miramos hacia atrás en nuestra vida, vemos con claridad cómo algunos hechos se conectan de manera perfecta. Es muy claro como llegamos a donde estamos hoy. Los facilitadores del encuentro le llamaron “el Hilo de Vida” en un ejercicio. Pero esto no es tan fácil cuando miramos hacía adelante, hacia el futuro. No sabemos si las decisiones que tomamos se verán en el futuro como puntos perfectamente conectados.

La única opción es tomar riesgos confiando en nuestros sueños, nuestras convicciones y nuestros propósitos.

Nuestros propósitos son lo que nos acercan a nuestra felicidad, que sin duda es el principal objetivo de la vida.

Como dijo Paula Molinari en su presentación: “Lo importante no es solo lo que hacemos, sino, por qué lo hacemos”

No todo el mundo es feliz de la misma forma y por lo tanto todos tenemos propósitos diferentes. Ninguno es más importante que otro, todos los propósitos son válidos e importantes, la clave es saber cuál es el propio y cómo se complementa con los demás.

Cuando entendemos cuales son nuestros propósitos la vida tiene mucho más sentido.
El trabajo es una parte muy importante de nuestra vida y por lo tanto es importante que contribuya con nuestros propósitos y por lo tanto con nuestra felicidad, pero par lograrlos, necesitamos herramientas.
En este mundo ya no hay lugar para caminar solos y menos aún para empresarios medianos o chicos de un país chico. La colaboración es la única respuesta a los desafíos, aunque muchas veces esta colaboración no sea fácil.

No es muy original decir que vivimos tiempos muy complejos.
Supongo que siempre se ha dicho eso. Cada tiempo es en cierta forma complejo.
La diferencia es que en este momento hay una percepción generalizada de que los cambios se suceden a velocidades vertiginosas, que las certezas se caen y que parece ser que el próximo paradigma es justamente la falta de paradigmas.

No tenemos idea de cuales serán las profesiones más importantes en 30 años, cuales serán los hábitos culturales , cuales los hábitos de consumo, cuales serán los productos y servicios más demandados o como se organizará la sociedad.

Son aún difíciles de anticipar los impactos de la Inteligencia Artificial, del Internet de las cosas, de la inclusión de cada vez más tecnología en el cuerpo humano (transhumanismo), de los neuroderechos, del incremento de demanda de energía y de muchas otras cosas.
Ser empresario productor en este contexto no es fácil. Uno no puede producir nada con abstracción de hacia donde va el mundo y cómo será comercializado lo que producimos (que, para quien y de que forma) . Pero hay algo que si sabemos con claridad y es que hay una presión constante por la innovación y la competitividad.

Para mejorar la competitividad hay factores externos que no vamos a analizar aquí, pero la mejora de la productividad si es algo que depende de cada uno.
La productividad se mejora en términos muy generales, o mediante la incorporación de nueva tecnología o mediante la mejora del uso de la tecnología.
Para un productor en solitario es muy difícil incidir en el desarrollo y adopción de nuevas tecnologías. Pero sin embargo, como parte de esta comunidad fantástica que se ha construido en torno a CREA, si se puede incidir.

La colaboración y la cooperación son fundamentales. Siempre fueron factores importantes, pero ahora no son solo importantes, son imprescindibles.
No siempre es fácil cooperar con otras personas que hacen lo mismo. Todos tenemos nuestros prejuicios y muchas veces, nuestras ansias de ser mejores nos lleva a ser más competitivos.
En un barrio, o en una cuadra, probablemente todos quieran tener el jardín más bonito y por lo tanto probablemente no queramos compartir nuestros “secretos” de cómo lograr flores más lindas o más aromáticas, pero eso no nos impide colaborar en como hacer para que las hormigas no nos coman las plantas o como contar con sistemas de riego más eficientes.

Es lo que yo le llamo “Colaboración pre-competitiva” o “Coopetencia” (mezcla de cooperación y competencia) como le llamó Ray Noorda, fundador de la empresa de redes de computadoras, Novell.
Haciendo una analogía con el ciclismo, los ciclistas a veces cooperan durante una carrera por muchos kilómetros. Se organizan, se rotan en la cabecera del pelotón, cooperan para enfrentar los efectos del viento e incluso colaboran para atrapar a los escapados. Claro, no esperemos un gran espíritu de colaboración en los últimos 1500 metros. Ahí es donde todos quieren ganar, pero el espacio de la colaboración antes de la competencia es muy grande.

Un tiempo difícil de muchos y rápidos cambios: caída de certezas y paradigmas, presiones para mejorar la eficiencia productiva y ser más competitivos, necesidad de incorporar tecnologías y adoptar buenas prácticas, importancia de incidir en la agenda política nacional.
La colaboración ya no es una opción, es una necesidad, y lo que pude comprobar durante el Encuentro Nacional CREA es que FUCREA es una herramienta excepcional para la cooperación. Es una herramienta poderosa para ayudarlos a soñar, para lograr sus propósitos y para contribuir a construir su propio destino. CREA

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