EMPRESAS GRANJERAS CON RESULTADO DISPAR

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RESULTADOS ECONÓMICOS

Las empresas frutícolas lograron por sexta zafra consecutiva un margen positivo, en esta oportunidad de 5.376 US$/ha. Las vitícolas, en tanto, tras la recuperación mostrada en la campaña anterior, volvieron a tener resultado negativo. En ambos casos se destaca la incidencia de la mano de obra en la estructura de costo, superando el 50%. Es por eso que el sector trabaja en la mecanización, para poder sustituir a los operarios o disminuir su presencia.

Repasando los resultados de las em­presas CREA, Marcelo Buschiazzo, coordina­dor granjero de FUCREA, explicó en primera instancia que su sectorial tiene la particulari­dad de que incluye a dos subsectores y que, por lo tanto, el análisis debe ser diferencial. En total son 27 empresas las que suminis­tran información, representando el 17% de la superficie vitícola del país (con dos grupos CREA) y el 6% de la frutícola (un solo grupo) por lo que “es una buena muestra”.

En el caso de la fruticultura, por sexta zafra consecutiva se logró un margen positivo alcanzando 5.376 US$/ha. Para la viticultura, tras la recuperación mostrada en la campaña anterior, el resultado volvió a ser negativo. “Lo que pasa con las empresas CREA vitícolas es que hay una gran dispersión de resultados influenciada por los niveles de producción. Hay empresas con altos niveles de productivi­dad que logran muchos mejores resultados y otras con menores producciones por hectá­rea, que obtienen márgenes muy negativos.

“EN LOS ÚLTIMOS 5 AÑOS SE NECESITA EL 80 A 90% DE LA UVA QUE SE COSECHA PARA PAGAR LA MANO DE OBRA”

Eso depende de la realidad productiva y del destino final que se le otorga a la uva en cada una de las empresas”. Recordemos que la uva es la materia prima para la elaboración de otro producto por lo cual está al principio de la cadena.

A pesar de las diferencias entre estas dos producciones, en ambos casos se des­taca la incidencia de la mano de obra en los costos totales, realidad que está evidenciada desde hace casi 10 años. “Nosotros llevamos un registro de esto y, desde el 2008-2009, ha habido un incremento sostenido en la inci­dencia de la mano de obra en el costo total, representando entre un 45 y un 50% de los costos en el caso de la fruticultura y un 60 a un 70% en la viticultura”, explicó Buschiazzo. Agregó que en los últimos 5 años, por ejem­plo, se necesita el 80 a 90% de la uva que se cosecha para pagar la mano de obra. Por lo tanto, la tendencia claramente es a tratar de mecanizar. “En el caso de la fruticultura se busca ir hacia sistemas de plantación y con­ducción que disminuyan el uso de la mano de obra o hagan más eficiente el trabajo”. De todas formas sostuvo que es un rubro que tiene limitantes muy fuertes para poder mecanizarse, por lo tanto, se apunta a que los operarios sean más eficientes y no tanto a sustituirlos. En el caso de la viticultura hay tareas en donde sí se puede sustituir la mano de obra a través de la mecanización, incluida la propia cosecha.

Sobre si existen variaciones en función del análisis del Ingreso de Capital en pesos, dólares o Unidades Indexadas (UI), el coor­dinador granjero de FUCREA señaló que hay cambios vinculados a la evolución de los pre­cios. “En la fruticultura, por ser un rubro que comercializa en el mercado interno, se puede ver que ese aumento en el Ingreso de Capital medido en pesos está dado por variaciones al alza en el precio por un efecto inflacionario. Cuando se ve la evolución en UI, ese aumento es más tenue, es decir, sí bien hubo aumento en el precio real de la fruta, éste es más leve. Pero si se compara el Ingreso de Capital de esta campaña con la zafra anterior en dólares, vemos que disminuyó”. Como conclusión, Buschiazzo señaló que los precios tienen una mayor incidencia en los ingresos que los cambios en la productividad, aunque está claro que si aumenta de forma significativa la producción, por un tema de oferta y deman­da, los precios caen.

Otra particularidad que tiene el sector, es que es un rubro con una alta Inversión de Capital por Unidad de Superficie y con una alta inmovilidad de ese capital, ya que se hacen inversiones pensando en un período de 20 a 25 años. Si a esto se le agrega el clima, hay una gran incertidumbre que hace difícil pensar en inversiones a tan largo plazo. Recordemos que en las tres últimas zafras, por ejemplo, la falta de frío que se vio en el invierno provocó importantes problemas de floración en la fruta repercutiendo en la producción total. Por lo tanto, resulta funda­mental comenzar con un proceso de recon­versión y reestructura del sector para lo cual es necesario introducir nuevas variedades que se adapten mejor a las condiciones climáticas sin descuidar la calidad del producto final. “Se ve con preocupación que para lograr una buena rentabilidad es necesario partir con lo mejor en cuanto a variedades y no existe en el país, plantas de vivero de la calidad necesa­ria”, señaló Buschiazzo.

El coordinador granjero de FUCREA sostuvo que con datos históricos que tienen estos productores, se compararon los re­sultados de montes con plantas uruguayas y otras importadas y los resultados fueron evidentes. “Es difícil corregir esto porque hoy la reglamentación impide traer plantas de origen extranjero y no hay material nacional que reúna esas características. Tampoco sería fácil lograrlo en el corto plazo” explicó, por lo cual resulta fundamental revisar la normativa vigente. CREA

 

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