CUANDO LAS NUEVAS GENERACIONES CONTINÚAN EL TRABAJO

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La importancia de formar parte de un grupo CREA queda en evidencia cuando vemos los años que tienen algunos de ellos, pero también cuando se renuevan las generaciones. Ese es el caso de la familia Virgili, quienes a través de Orlando, se unieron al grupo CREA Fruticultores, en Canelones en el año 1987, para actualmente participar su hijo Marcelo. Con él estuvimos dialogando de cómo fue esa transición y de la importancia del grupo para el desarrollo de esta empresa familiar.

El grupo CREA Fruticultores comenzó a funcionar en 1985 y dos años después Orlando Virgili se unió a él. “Siempre fui de acompañar a mi padre a las reuniones, pero lentamente él fue delegando en mí la repre­sentación de nuestra empresa en el grupo”, recuerda Marcelo.

DON ORLANDO VIRGILI

“Lo que más nos interesó siempre fue la filosofía CREA, es decir, el hecho de trabajar con las puertas abiertas, mostrando lo que hacemos y sin ocultar nada. A su vez, ir vien­do qué es lo que hacen los demás producto­res, aprender de los aciertos y los errores de todos”, explicó Marcelo, quien señaló que por eso siguió la línea que había comenzado su padre 30 años atrás.

Actualmente este grupo de fruticultores del departamento de Canelones está integra­do por 8 empresas y están en la búsqueda de dos más para llegar a las 10, que es el número ideal para FUCREA.

Marcelo Virgili explicó que el grupo es muy homogéneo en cuanto a los producto­res que lo integran. “Tenemos un Ingeniero Agrónomo en común que es Eduardo Vázquez y más o menos seguimos todas las mismas líneas de trabajo”. Lo que más varía entre los productores que lo integran es la superficie productiva y el modo de comercialización. Es por eso, que para comparar lo que sucede en cada establecimiento, se trata de unificar crite­rios en función al producto luego de cosecha­do, como por ejemplo costo de cosecha. “No nos interesa tanto lo que es la comercialización final. Tratamos de comparar lo comparable, porque no es lo mismo alguien que vende en la feria que alguien que vende en el supermer­cado, o alguien que comercializa sus propios productos, que alguien que los lleva al Merca­do Modelo. Los precios que recibe cada uno por la misma mercadería puede variar mucho. Por lo tanto, tratamos de poner sobre la mesa la información de fruta recién cosechada”.

“HOY SOMOS PRODUCTORES DE PUNTA GRACIAS A QUE FORMAMOS PARTE DE ESTE GRUPO CREA”

Sobre la realidad de la fruticultura, el productor de la zona de Los Cerrillos, sostuvo que este ha sido un año complicado funda­mentalmente por el clima. Por ejemplo, si analizamos lo que está sucediendo con los perales, como hubo pocas horas de frío en este invierno, la planta no cumplió sus etapas en forma correcta, no brotó como debería, floreció muy poco, y su cuajado no fue bue­no, explicó. “Yo estimo que la producción de pera rondará un 15% de una cosecha normal. La manzana está en mejor situación, pero depende de las variedades, ya que cada una tiene distinta demanda de horas de frío, para algunas fue suficiente y para otras no. Los duraznos de estación también vienen muy complicados, con cosechas prácticamente nulas”.

Tal como sucede con la mayoría de los productores de la zona, la empresa es familiar, trabajando actualmente Orlando y sus dos hijos. “Obviamente cada uno se dedica a un área diferente, como producción en mi caso, y mi padre y mi hermana más vinculados a la comercialización. Producimos frutas en unas 65 ha. Además, tenemos un pequeño packing que nos permite vender a los supermercados”. Esto les hace posible estar más cerca del consumidor final, y si bien las exigencias de calidad son mayo­res que si comercializaran la fruta en otros puntos de venta, les permite alcanzar mejores precios. “Por eso nuestro objetivo es apuntar a la calidad para poder vender lo más posible al supermercado, porque de lo contrario, se la entregaríamos a terceros que sí la venden en el Mercado Modelo y ahí los precios que recibimos por lo general son inferiores”.

 

HAY EQUIPO!!

Para Marcelo Virgili hay tres puntos que hoy están afectando seriamente a la producción frutícola. Por un lado, el clima ha provocado que se hayan tenido que cambiar variedades que antes producían sin problemas en Uruguay, pero ahora, por el cambio climático, se ha optado por cambiar a variedades con menos requerimiento de horas de frío, que en nuestras condiciones producen más kilos para disminuir los riesgos y que sean rentables. “Con eso no podemos hacer mucho. Hay países como Chile donde sus zonas de producción de manzanas se han ido moviendo hacia el sur para obtener mayor frío invernal para mantener su produc­ción, pero nosotros no tenemos esa opción”, explicó.

LA NUEVA GENERACIÓN DE LA FAMILIA

El otro punto es el personal. Para Marcelo, “la gente no quiere ir a trabajar a la quinta, los rendimientos del personal no son buenos, es difícil encontrar personal idóneo para manejar tractores o para hacer fumigaciones y por eso estamos tratando de simplificar las plantaciones para una menor demanda de mano de obra, como también, mecanizar lo más posible el proceso produc­tivo”. El otro elemento que afecta seriamente al sector, es la poca disponibilidad de buenas plantas y de nuevas variedades. “Hoy hay muchas barreras para poder traer plantas del exterior ya que es prácticamente imposible por las certificaciones exigidas por nuestro país, y los viveros nacionales no disponen de buen material para confeccionar buenas plantas. Es un problema importante para lo que es reconversión”, sostuvo.

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